Noche de difuntos por el mundo

Día 31 de Octubre, cada cual celebrará esta noche y el día siguiente la noche de todos los santos, por todo el mundo, unos lo vivirán como una noche de terror donde se entremezclan las pesadillas, otros como una noche de recuerdo donde recordarán a los seres queridos que ya no están con ellos.
Y los niños… los niños son otro mundo. Mientras en unas partes del planeta saldrán a recorrer las calles de su pueblo o ciudad llamando a las puertas reclamando sus caramelos y confituras, puertas entre las cuales se encontrará algún señor o señora mayor que se les resista, en otras partes otros seguirán otras tradicciones como en la foto aquí mostrada, tomada en Pensylvania, un muchacho vestido de drácula y otro de soldado, sin más pretensión que pasar una tarde noche divertida.
Para los niños este día es simplemente eso, un día donde se dan cita los personajes de sus sueños y donde por unas horas poder convertirse en esos mismos personajes, pensando en la divertida situación de poder asustar a sus amigos con colmillos, garras, pelos y todo aquello que cause terror. Estos dos niños irán a casa de sus amigos, llamarán a la puerta y se ilusionarán pensando que cuando la abran se asustarán tanto como ellos mismos piensan que lo harían, creyendo por un momento que han conseguido transformarse en la fuente de sus pesadillas.
Hace muchos años leí por primera vez el libro de Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Allí dentro, entre todas las rimas e historias esa misma noche de los difuntos leí una leyenda que a día de hoy se ha convertido e la leyenda más entretenida sobre este tema que haya leído nunca. La podeis leer pinchando sobre el siguiente link.
 
 
A todos os deseo, lo viváis como lo viváis, una feliz noche.


Pumpkins

¿Qué símbolo tendría algo que no es físico? Si hablamos de la fiesta de Halloween, un símbolo representativo de la misma es sin  duda la CALABAZA, una calabaza a la que vaciamos por dentro a base de cucharazos, abriéndole la “tapadera” por la parte de arriba.

Cómo hacer tu propia calabaza:
1. Hacer un boceto a lápiz sobre un papel para después trasladarlo con un rotulador a la parte delantera de la calabaza. Ese boceto será de una cara terrorífica.
2. Con un cuchillo partimos la parte superior en forma de tapadera, con un hueco lo suficiéntemente grande para que quepa nuestra mano para vaciar la calabaza por dentro.
3. Vaciar la calabaza y cortar las secciones del dibujo del boceto ya pintado en la parte delantera, siempre desde dentro hacia fuera para que no se rompa todo. Una vez hecho el recorte, empujar suavemente hacia el interior para que salga la pieza recortada.
4. Cortar un círculo en el fondo para que quepa la vela o aquello que queramos que le de luz interior.

 La historia del por qué se utiliza la calabaza y no otro objeto, tiene su base, como casi todas las cosas, en una historia leyenda:

Hace muchos, muchos años, un tacaño y pendenciero irlandés, llamado Jack, tuvo la mala fortuna de encontrarse con el diablo en una taberna, en la Noche de Brujas. Jack, conocido borracho, había bebido mucho pero pudo engañar al diablo ofreciéndole su alma a cambio de un último trago. El diablo se transformó en una moneda para pagarle al camarero, pero Jack rápidamente lo tomó y lo puso en su monedero. Como Jack tenía una cruz en su monedero, el diablo no pudo volver a su forma original. Jack no dejaría ir al diablo hasta que le prometiera no pedirle su alma en 10 años. El diablo no tuvo más remedio que concederle a Jack su reclamación.
Diez años más tarde, Jack se reunió con el diablo en el campo. El diablo iba preparado para llevarse el alma de Jack, pero Jack pensó muy rápido y dijo: “Iré de buena gana, pero antes de hacerlo, ¿me traerías la manzana que está en ese árbol por favor?”. El diablo pensó que no tenía nada qué perder, y de un salto llegó a la copa del árbol, pero antes que el diablo se diese cuenta, Jack ya había tallado rápidamente una cruz en el tronco del árbol. Entonces el diablo no pudo bajar. Jack le obligó al diablo a prometer que jamás le pediría su alma nuevamente. Al diablo no le quedó más remedio que aceptar.

   Jack murió unos años más tarde, pero no pudo entrar al cielo, pues durante su vida había sido un golfo, borracho y un estafador. Pero cuando intentó entrar, por lo menos, en el espantoso infierno, el diablo tuvo que enviarlo de vuelta, pues no podía tomar su alma (lo había prometido). “¿Adónde iré ahora?”, preguntó Jack, y el diablo le contestó: “Vuelve por donde viniste”. El camino de regreso era oscuro y el terrible viento no le dejaba ver nada.. El diablo le lanzó a Jack un carbón encendido directamente del infierno, para que se guiara en la oscuridad, y Jack lo puso en un nabo que iba comiendo, para que no se apagara con el viento.

   Jack estaba condenado a vagar en las tinieblas eternamente…..

De ahí que a estas calabazas de Halloween a veces podamos también verlas con el nombre de “Jack-O-Lantern Pumpkins” (Las calabazas linterna de Jack) y que haya sido Jack el personaje elegido para películas y cuentos como “Pesadilla antes de Navidad”. Pero curiosamente esta leyenda tiene su propia base también en una tradicción celta, donde los poblados celtas ahuecaban los nabos y depositaban en su interior carbón para iluminar el camino a los muertos para llegar al mundo de los vivos.
Es por eso también que simboliza el que esta mágica noche soñemos con que los muertos regresan a la vida.