Ending
“Miro al cielo e imagino que las estrellas son montones de gente emitiendo diferentes tipos de luz y no dejo de pensar que yo quiero ser una de ellas y brillar. Cierro mis ojos y encomiendo mis sueños… a una estrella fugaz”
“Miro al cielo e imagino que las estrellas son montones de gente emitiendo diferentes tipos de luz y no dejo de pensar que yo quiero ser una de ellas y brillar. Cierro mis ojos y encomiendo mis sueños… a una estrella fugaz”
PERDIDOS, detrás de la segunda temporada de esta serie comenzó un juego en la red de redes, The Lost Experience, enlazando los últimos episodios de la 2ª temporada con lo que estaría por llegar. Uno de los videos pertenecientes a la Jornada 51 de juego me dejó realmente impactado, todo seguidor de la serie y el juego habrá sentido lo mismo que yo al verlo, tras muchas jornadas escondiéndose tras su nick de hacker, persephone desvela por fin su identidad ante nada más y nada menos que losguionistas, productores ejecutivos y algunos actores de la serie.
Traducción del video
Rachel: Tengo una pregunta. ¿Hola? ¿No os da vergüenza?
(Gente del público grita “RACHEL!”)
Panel: ¿Qué?
Rachel (enfatizando): ¿No. Teneis. Vergüenza? No os hagais ahora los buenos. Decidnos de una vez lo que sabeis acerca de la Fundación Hanso.
(El público irrumpe en aplausos)
Lindelof: La Fundación Hanso es uh…es una…una organización filantrópica por la que hemos optado para conseguir los propósitos de la serie Perdidos, la nombramos al final de los videos de orientación de las estaciones, porque pensamos que podría ser…
Rachel: ¡Esas películas son reales! ¡Tenemos derecho a saber la verdad!
Lindelof: No, no.
Cuse: Nos hicimos con esas películas…somos guionistas…
Rachel: ¡Sois unos mentirosos! ¡Les estáis dando promoción como si fuesen gente honrada, pero no lo son!
Lindelof: Mira, uh, ¿sabes cómo Dan Brown usó al Opus Dei en El Código Da Vinci… ?
Rachel: Okay, Para. Dices no saber nada, ¿por qué no te creo del todo? ¿Qué me dices de JOOP, el orang-utan de 105 años? ¿Y sobre el fuego en Islandia? Sabes algo sobre…(audio ocultado) ¿Sabes algo… (Lindelof y Cuse se miran entre sí) ¡Parad…Parad esto! ¿Sabéis algo sobre el tráfico de órganos en África? Y sobre las muertes de Hugh McIntyre y Darla Taft, de la Global Welfare Consortium?
Lindelof: hay más gente que quiere hacer preguntas, no tenemos conexión con esa gente de la que nos hablas…
Rachel: Sí, estoy segura de que la gente quiere preguntarme, pero a mi, sobre todo esto.
Lindelof: No tenemos connexion alguna con la Fundación Hanso.
Rachel: ¡Eso es mentira! Añaden publicidad en vuestra serie. Ingresan dinero en las arcas de la ABC como si fuesen una respectable organización filantrópica!
Lindelof: Bueno, creo que también Maybeline inserta anuncios en nuestra serie y por ello no somos parte de un “Consorcio Global Internacional de Maquillaje”.
Rachel: ¡Parad! Les estáis protegiendo. Estáis protegiendo a una organización real, y muy peligrosa.
Lindelof: ¡Mira, eso no es real! ¡Es una serie de TV! ¡No existe ningún Alvar Hanso!
Rachel: ¡Es real! ¡La Fundación Hanso es real! ¡La Iniciativa Dharma es real! ¡Thomas Werner Mittelwerk es real, y lo que sea que esté hacienda en Sri Lanka justo ahora, está haciendo cosas terribles, eso es real! ¿Donde está Alvar Hanso?
Lindelof: Es un actor.
Cuse: Aparece en una ventana en nuestra serie de TV.
Rachel: Alvar Hanso es real y tengo pruebas de ello y mi nombre es Rachel Blake y yo soy real! (El público vuelve a irrumpir en aplausos) Y si queries la verdad, visitad hansoexposed.com! (Rachel enseña entonces su camiseta anunciando la web www.hansoexposed.com) ¡Tenéis sangre en vuestras manos! Teneis sangre en vuestras manos, teneis sangre en vuestras manos y ME DAIS ASCO! ME DAIS ASCO-
(Rachel es llevada fuera por la seguridad del evento)
Sin duda este video es uno de los momentos más impresionantes de todo el juego, el momento en que juego, serie, realidad y ficción se dan la mano para conducir al jugador-seguidor de la serie a un plano donde pueda preguntarse qué es real y qué no lo es.
Todo comenzó una primavera hace ya unos años en el desaparecido canal Hallmark. Por primera vez en mucho tiempo me apetecia ver una serie y justo en ese momento, el lugar exacto, la promo perfecta, “dos hermanas y un reencuentro”.
La inmediata sensación que me produjeron los primeros minutos del primer episodio las podría calificar de melancolía, de cercanía, de querer ver más y más. Dos hermanas, distantes cada una con una vida muy diferente: Claire con su vida en el rancho de Australia, Tess buscando oportunidades en la gran ciudad. Esta última se dispone a hacer un largo viaje para reclamar su parte del rancho después de morir el padre de ambas, el rancho de Drovers Run. La llegada de Tess en su coche, la forma en la que ambas se encuentran tras largos años, después de ser alejadas la una de la otra cuando eran pequeñas por culpa de la separación de sus padres. A partir del primer encuentro empieza entre ambas una relacion de amor y odio. Todo aquello que Tess quería se desvanece, la cafetería que soñaba crear en la ciudad se transforma en algo más importante, en un lazo desconocido que le une cada vez más a aquellas tierras de las que nunca debió partir.
Capítulos inolvidables, personajes entrañables que pasan por la serie dejando una huella imborrable, como Becky, una chica espontánea que guarda un secreto a lo largo de los episodios y que termina de una forma tremendamente aterradora, un secreto que acaba en otro secreto que deberán guardar bajo tumba todos los habitantes de Drovers y que queda enterrado para siempre. Y el espectador sabe que está ahí, pero nunca más vuelve a mencionarse.
El episodio donde Claire McLeod intenta arreglar el techo de la buhardilla y allí encuentra recuerdos de su padre y la niñez de ella y Tess, un episodio que recuerda a noches de tormenta arropados con una manta hasta los pies.
Personajes con carácter propio que aparecen cada temporada, haciendo avanzar la historia sin que se noten cambios aparentes, como en la vida misma.
Dos hermanas de un mismo padre, separadas durante largos años y un reencuentro, toda una vida que deberán empezar a recuperar o al menos intentarlo hasta que el destino rompa la vida de ambas. Encontrar en situaciones y objetos aquella niñez y recordarlos como si aún permaneciesen vivos en la casa. Elegir una vida frente a otra. Saber que tienes en tus manos aquello que esa persona tan especial para ti dejó en este mundo. Sentir que todo se esfuma en un instante y que nunca más volverá a ser igual, la nostalgia de aquello que es ya irrecuperable.
Saber dejar marchar para siempre lo más querido de nuestra vida…
La llegada a un barrio residencial es agradable y sencilla se mire por donde se mire. Dajar atrás la antigua vida y llevarse consigo sólo aquellos objetos más cercanos y los recuerdos escondidos que cada cual quiere y ha vivido. Lo demás es todo bienvenido.
Mientras el camión de mudanzas se aproxima y las nuevas vecinas van descargando cosas con la ayuda del conductor, empieza a girar la rueda, se pone en marcha el mecanismo del apoyo y la amistad, de la necesidad de encontrar amigos y amigas, de ofrecer el saludo y una mano a aquellos nuevos que se aproximan.
Así lo hizo Mary Alice Young, recibiendo una a una a todas las mujeres desesperadas que con el paso del tiempo llegarían a Wisteria Lane y se convertirían en sus amigas, confidentes y… sin ellas saberlo, en las protagonistas que desvelarían poco a poco el mayor secreto jamás escondido en la vida de su querida amiga Mary Alice.

Secretos de vecinos, cuando miramos detrás de una ventana y encontramos indicios de que algo está sucediendo allí dentro, la necesidad de colarse por la cerradura un breve instante para descubrir los secretos ocultos. Escuchar por las paredes con la oreja pegada, intentar discernir qué está sucediendo al otro lado, colarnos por las paredes como fantasmas y ser observadores de aquello que queríamos saber, a sabiendas de que lo que podamos encontrar tras esas cortinas no sea lo que en un principio nuestra mente había tratado de imaginar. Atravesar la puerta de los Young significaba algo más que todo eso y Marta Hubert lo pudo comprobar, Mary Alice, en un intento de escapar de todo aquello que le oprimía por dentro se suicidó.
Aquellas amigas que tan agradablemente habían sido recibidas, acuden a su entierro aún sin explicarse los motivos que llevaron a Mary Alice a cometer tal atrocidad. Una persona amable, distendida, amiga, siempre con una sonrisa y palabras bonitas.
Entre las pertenencias sus amigas descubren una carta que enviaron a Mary Alice, una nota en la que alguien parece saber algo que ella hizo y que le resulta un acto asqueroso y que lo va a contar. Una nota que colmó el vaso y que originó el tremendo final para esta mujer desesperada.
A partir de ahí, Bree, Lynette, Susan y Gabrielle se adentrarán en el mundo oculto de su amiga, cruzarán esa cerradura, se meterán por la ventana, serán partícipes de los secretos mejor guardados y descubrirán finalmente quien se encuentra detrás de aquella ventana, aquella puerta, unos hechos que nunca hubieran imaginado. Un arcón en el fondo de una piscina, una hija, un hijo al que proteger de su propia madre, un asesinato…
Aún se me ponen los pelos de punta al recordar el volúmen de tal historia, una historia bien hilvanada, con un principio, una trama y un final perfectamente colocados, una trama de la que Bree como perfecta ama de casa a la que gusta el orden querría, una trama alocada con situaciones que Gabrielle desearía, un ambiente encrispado como solo Lynette sabría reconocer, casualidades encontradas de las que Susan sabe muy bien, un secreto desesperado, que grita a voces que lo saquen a la luz.

¿Quieres saber cómo viven las Mujeres Desesperadas en el año 2028? Ya son Abuelas Desesperadas, pero sus vidas quedaron marcadas. Vive las experiencias de Bree, Lynette, Susan, Gabrielle y Edie y los comentarios de Mary Alice que siempre nos hacen tanto reflexionar sobre la vida en