E-B@sura, Guiyu
¿Dónde van a parar nuestros ordenadores cuando se nos quedan anticuados? ¿A las manos de un conocido? ¿A las de alguien que está empezando con la informática? ¿Lo ponemos en un punto limpio para que otros se ocupen de sacar las piezas importantes?
La mayor parte de nuestros equipos viajan a los países menos desarrollados, a las poblaciones más perjudicadas y de esa gran parte, la mayoría de ordenadores no serán utilizados en escuelas ni su uso será para el aprendizaje. Nuestros equipos guardan algo más valioso que información, guardan oro, cobre y plástico a los que algunas “almas caritativas” están logrando sacar rendimiento y convirtiendo en un negocio de explotación humana y algo más horrible aún, están poniendo en peligro la salud de muchas poblaciones enteras.
Este es el caso de Guiyu, una población de China, donde sus habitantes, a base de un trabajo interminable y con mucha dedicación, se lanzan entre la basura informática apilada en determinados puntos para romper tubos catódicos de los monitores, para extraer cuidadosamente el cobre de los circuitos y dejar libre el plástico de las placas.
Romper, extraer, ¿qué consecuencias tiene todo esto? Parece que ninguna, ¿no? Muchos hemos visto circuitos, los hemos desarmado, hemos visto pantallas de TV rotas… la diferencia es que allí ese proceso no para y además no hay ni higiene ni seguridad para llevar a cabo esas tareas.
Los tubos catódicos están recubiertos internamente de plomo, el cual va a parar a desagües y arroyos de la población, con lo cual el agua está contaminada de ese material. Si una pequeña cantidad de plomo en el cuerpo humano causa problemas, imaginad esa cantidad multiplicada por cientos en un niño. Los ácidos donde se sumergen las placas de los ordenadores para que se aflojen los chips y se separen las pequeñas cantidades de oro que hay en ellos, una mezcla-bomba para el que la respire y que también va a parar a los desagües. La quema de cables en zanjas, cables recubiertos de PVC que al ser quemados liberan dioxinas cancerígenas de reacción inmediata.
Una jornada laboral de entre 9 y 10 horas pagada cada una a 1,7 ó 3 € como mucho. Materiales extraídos que finalmente reportan grandes beneficios a las grandes industrias y empresarios. Los desarmadores de computadoras legalizados en cualquier empresa del mundo tienen su contrato laboral, ganan más, disponen de medios de seguridad en su trabajo, los desperdicios no causan un gran impacto medioambiental, algunas empresas prefieren llevar los equipos a poblaciones como Guiyu, donde por menos dinero y sin necesidad de reciclar los desperdicios, obtienen unos beneficios muy superiores a los de las empresas legales.

Valga como ejemplo de una mala administración y de lo olvidados que se tienen algunos lugares del mundo los datos de un habitante de Guiyu, Zhao: “Mi cuerpo está débil y sufro desmayos. También tengo dolor de cabeza y tos. Incluso escupo sangre“. Acude una vez por mes al hospital más cercano y no le queda otra opción a pesar de saber que ese trabajo le está matando.
Un ejemplo más de que hay gente que se empeña en sacar negocio pisando las vidas, llenando sus bolsillos sin pensar en los demás. Podemos hacer algo desde nuestra posición, si vais a tirar un ordenador de forma definitiva, llevadlo a un punto limpio de confianza, quizá no les estemos dando trabajo a esas personas con nuestra acción, pero les estaremos salvando un trocito de vida.
convierten en algo más de la vida cotidiana, donde da igual si la vecina es infiel o si el hijo de la otra se ha acostado con su mejor amigo la noche pasada, son sus vidas y no tenemos por qué opinar de una forma indiscriminada y menos aún el derecho de publicarlo para sentirnos importantes por el descubrimiento que hayamos hecho.