January 27, 2007 - Posted by cedequack- 15 Comments
Todo comenzó una primavera hace ya unos años en el desaparecido canal Hallmark. Por primera vez en mucho tiempo me apetecia ver una serie y justo en ese momento, el lugar exacto, la promo perfecta, “dos hermanas y un reencuentro”.
La inmediata sensación que me produjeron los primeros minutos del primer episodio las podría calificar de melancolía, de cercanía, de querer ver más y más. Dos hermanas, distantes cada una con una vida muy diferente: Claire con su vida en el rancho de Australia, Tess buscando oportunidades en la gran ciudad. Esta última se dispone a hacer un largo viaje para reclamar su parte del rancho después de morir el padre de ambas, el rancho de Drovers Run. La llegada de Tess en su coche, la forma en la que ambas se encuentran tras largos años, después de ser alejadas la una de la otra cuando eran pequeñas por culpa de la separación de sus padres. A partir del primer encuentro empieza entre ambas una relacion de amor y odio. Todo aquello que Tess quería se desvanece, la cafetería que soñaba crear en la ciudad se transforma en algo más importante, en un lazo desconocido que le une cada vez más a aquellas tierras de las que nunca debió partir.
Capítulos inolvidables, personajes entrañables que pasan por la serie dejando una huella imborrable, como Becky, una chica espontánea que guarda un secreto a lo largo de los episodios y que termina de una forma tremendamente aterradora, un secreto que acaba en otro secreto que deberán guardar bajo tumba todos los habitantes de Drovers y que queda enterrado para siempre. Y el espectador sabe que está ahí, pero nunca más vuelve a mencionarse.
El episodio donde Claire McLeod intenta arreglar el techo de la buhardilla y allí encuentra recuerdos de su padre y la niñez de ella y Tess, un episodio que recuerda a noches de tormenta arropados con una manta hasta los pies.
Personajes con carácter propio que aparecen cada temporada, haciendo avanzar la historia sin que se noten cambios aparentes, como en la vida misma.
Dos hermanas de un mismo padre, separadas durante largos años y un reencuentro, toda una vida que deberán empezar a recuperar o al menos intentarlo hasta que el destino rompa la vida de ambas. Encontrar en situaciones y objetos aquella niñez y recordarlos como si aún permaneciesen vivos en la casa. Elegir una vida frente a otra. Saber que tienes en tus manos aquello que esa persona tan especial para ti dejó en este mundo. Sentir que todo se esfuma en un instante y que nunca más volverá a ser igual, la nostalgia de aquello que es ya irrecuperable.
Saber dejar marchar para siempre lo más querido de nuestra vida…
January 21, 2007 - Posted by cedequack- 2 Comments
Hace un rato estaba comiendo y he puesto la TV, el canal de Jetix estaba puesto, se me olvidó quitarlo tras ver Naruto y por una de estas casualidades estaban echando un especial de Spiderman y los 6 superhéroes americanos en su lucha contra el mal. Mi sorpresa ha sido que estaban echando un episodio en el que daban explicación al nacimiento del Capitán América y los otros 6 héroes americanos que le acompañan en sus aventuras.
El Capitán América era un chico normal llamado Steven Grant Rogers. La suerte en la vida no le acompañó. Su padre murió cuando él era un niño y poco después su madre también falleció. EEUU necesitaba reclutar a jóvenes para su nuevo proyecto para combatir a los nazis. Un doctor, Emile Erskin, fue reclutado para crear un suero que crease a un super soldado y de entre todos los candidatos, Steven Grant fue elegido para inyectarle dicho suero y bañarle en él. Su musculatura aumentó y le dieron un traje especialmente diseñado para él y la tarea que debía realizar desde ese momento, se convirtió así en Capitán América.
Pero una vez concluído el proyecto, antes de que se pudiesen crear a otros super héroes americanos, un infiltrado alemán en el proyecto destrozó todos los experimentos y mató al Dr. Erskin, con lo cual, la fóruma del suero desapareció y el proyecto de la creación de un ejército de super héroes tuvo que suspenderse indefinidamente.
Pero el proyecto se reanudó muchos años después, parte del suero reapareció, aunque era limitado, tan sólo daría cabida para crear a 6 super héroes más y así se hizo, surgiendo algunos como Miss América o Flecha.
Y yo que soy muy curioso, pues me ha picado más la curiosidad y he querido saber si este héroe alguna vez ha revelado su identidad, porque no puedo negar que un aliciente que me hace ver a los super héroes es precisamente ese secreto sobre sus vidas que nunca llegan a contar o que lo hacen a muy contadas personas (véase el caso de Supermán, que estoy enganchadito a Smallville). Pues sí señor, este superhéroe llegó a contar quien era, y además lo hizo a mucha gente en público. Fue tras un periodo de reflexión sobre la pérdida de ideales del mundo en que vivía y tras la muerte de su novia (Sharon carter). Decidió tirar la toalla y comunicar públicamente su identidad. Pero haciéndolo consiguió que a todos aquellos a los que conocía fuesen atacados vilmente por los malvados enemigos a los que no había conseguido vencer totalmente. Tenía que actuar de alguna forma frente a eso y convertido en Capitán América, apareció en público y decidió fingir la muerte de Rogers. Lástima, porque poco después un Fantasma del espacio borró la memoria de la gente que conocía el secreto del Capitán América.
Vaya, pues es cierto eso que alguien dijo de… “hasta el papel tirado por la calle tiene algo importante que decir”. Es imposible leer y ver todo, pero de vez en cuando, las respuestas interesantes llegan solas.
January 13, 2007 - Posted by cedequack- 9 Comments
¿Dónde van a parar nuestros ordenadores cuando se nos quedan anticuados? ¿A las manos de un conocido? ¿A las de alguien que está empezando con la informática? ¿Lo ponemos en un punto limpio para que otros se ocupen de sacar las piezas importantes?
La mayor parte de nuestros equipos viajan a los países menos desarrollados, a las poblaciones más perjudicadas y de esa gran parte, la mayoría de ordenadores no serán utilizados en escuelas ni su uso será para el aprendizaje. Nuestros equipos guardan algo más valioso que información, guardan oro, cobre y plástico a los que algunas “almas caritativas” están logrando sacar rendimiento y convirtiendo en un negocio de explotación humana y algo más horrible aún, están poniendo en peligro la salud de muchas poblaciones enteras.
Este es el caso de Guiyu, una población de China, donde sus habitantes, a base de un trabajo interminable y con mucha dedicación, se lanzan entre la basura informática apilada en determinados puntos para romper tubos catódicos de los monitores, para extraer cuidadosamente el cobre de los circuitos y dejar libre el plástico de las placas.
Romper, extraer, ¿qué consecuencias tiene todo esto? Parece que ninguna, ¿no? Muchos hemos visto circuitos, los hemos desarmado, hemos visto pantallas de TV rotas… la diferencia es que allí ese proceso no para y además no hay ni higiene ni seguridad para llevar a cabo esas tareas.
Los tubos catódicos están recubiertos internamente de plomo, el cual va a parar a desagües y arroyos de la población, con lo cual el agua está contaminada de ese material. Si una pequeña cantidad de plomo en el cuerpo humano causa problemas, imaginad esa cantidad multiplicada por cientos en un niño. Los ácidos donde se sumergen las placas de los ordenadores para que se aflojen los chips y se separen las pequeñas cantidades de oro que hay en ellos, una mezcla-bomba para el que la respire y que también va a parar a los desagües. La quema de cables en zanjas, cables recubiertos de PVC que al ser quemados liberan dioxinas cancerígenas de reacción inmediata.
Una jornada laboral de entre 9 y 10 horas pagada cada una a 1,7 ó 3 € como mucho. Materiales extraídos que finalmente reportan grandes beneficios a las grandes industrias y empresarios. Los desarmadores de computadoras legalizados en cualquier empresa del mundo tienen su contrato laboral, ganan más, disponen de medios de seguridad en su trabajo, los desperdicios no causan un gran impacto medioambiental, algunas empresas prefieren llevar los equipos a poblaciones como Guiyu, donde por menos dinero y sin necesidad de reciclar los desperdicios, obtienen unos beneficios muy superiores a los de las empresas legales.
Valga como ejemplo de una mala administración y de lo olvidados que se tienen algunos lugares del mundo los datos de un habitante de Guiyu, Zhao: “Mi cuerpo está débil y sufro desmayos. También tengo dolor de cabeza y tos. Incluso escupo sangre“. Acude una vez por mes al hospital más cercano y no le queda otra opción a pesar de saber que ese trabajo le está matando.
Un ejemplo más de que hay gente que se empeña en sacar negocio pisando las vidas, llenando sus bolsillos sin pensar en los demás. Podemos hacer algo desde nuestra posición, si vais a tirar un ordenador de forma definitiva, llevadlo a un punto limpio de confianza, quizá no les estemos dando trabajo a esas personas con nuestra acción, pero les estaremos salvando un trocito de vida.
La noche de reyes, la noche de las zapatillas, allí postradas en un lugar de la casa durante toda una noche esperando recibir un bonito regalo que te haga despertar de una manera diferente a como se acostumbra todos los días del año, zapatillas de caramelos, de dulces, de pequeños regalos, de grandes sorpresas, de dinero escondido…
Cada año, mi perro entraba al salón y me las cogía, junto con su deseado “huensi” uno de esos huesos de carne de buey que se pasaba el santo día roiendo sin parar, poniéndose perdido por las patas delanteras y haciendse daño en las encías. Muchas veces cuando tenía ganas de jugar, me lo acercaba para que se lo cogiese y se lo quitase, igual que hacía con las zapatillas, era su forma de divertirse, se acercaba lentamente y me tentaba para quitarselas de la boca, hacia como que se resistía a soltarla, pero al final me dejaba cogerla y se quedaba a la espera de que la lanzase, así una y otra vez.
Ha pasado un mes ya y su recuerdo cada vez está mas presente en cada cosa que hago, su ida se ha transformado en uno de esos cortes con el filo de un papel, cuando te cortas no te enteras, pero al cabo de un tiempo la herida empieza a sangrar sin parar y cada vez todo se hace más doloroso. Lo que hoy han sido las zapatillas, hace tres semanas fue un pelo rojo en una camiseta, lo miré, lo cogí y me quedé pensativo y triste como si el resto del mundo no importase nada.
Desde aquel día, yo ya no espero nada y lo espero todo, no tengo ya metas ni objetivos, no es que no tenga ilusión por todo lo que esté por venir, sino que es una actitud que nunca había sentido, pero es la que hay en este momento, ya no tengo metas fijadas, no hago planes, no quiero pensar lo que me traerá el día siguiente, a pesar de estar ilusionado con lo que llegará. No he perdido el interés, he perdido el sentido del futuro y me he dado aún más cuenta del sentido del presente.
Sé que esta no será la última vez que escriba sobre él, aquí o donde sea, incluso en un papel que tenga a mano, trece años, todas las horas del día juntos sin separarnos apenas mis años de estudios no pasan en un mes, ni en dos, de hecho no quiero que nunca se pase, quiero siempre recordar a mi mascota, jugando y tentándome con una de mis zapatillas.